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TÉCNICAS DE MEDIACIÓN PARA LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

 

Cuando llega ese momento en el que los negociadores prevén que no se podrá llegar a un acuerdo,  recurrir a la mediación es a menudo la elección más lógica. Así se evita un caro consumo de tiempo y un litigio lleno de rencores.  La mediación puede ayudar a resolver conflictos de distintos contextos. Una pareja que se divorcia y que no llega a un acuerdo sobre la custodia del niño podría intentar la mediación. Del mismo modo, los hermanos que están en desacuerdo acerca de una herencia, o compañías que están discutiendo por una unión fallida. En ocasiones es el tribunal quien obliga los litigantes a participar en una mediación tutelada con el objetivo de evitar un juicio.

Un mediador capacitado ayuda a las partes a trabajar conjuntamente en la elaboración de una resolución que sea aceptada por ambas partes. Los mediadores animan a las partes a compartir información sobre sus posiciones y a explorar nuevas vías para llegar a un acuerdo.

Beneficios potenciales de la mediación para la resolución de conflictos.

  • Recurrir a la mediación es por lo general económicamente menos costoso y más rápido que un arbitraje o litigio. Menos tiempo y un coste inferior puede contribuir en aliviar los conflictos y en construir una mejor relación.
  • La mediación ofrece a las partes algo como un foro privado y controlado en el que expresar sus emociones y puntos de vista. Bajo la tutela de un mediador, a menudo se llega a soluciones más creativas que las que se alcanzan con un extraño, como puede ser un juez.
  • En una mediación son las dos partes interesadas, y no el mediador, quienes determinan su destino. No hay ni ganador ni perdedor como en un juicio, sino que las partes tratan de llegar a un acuerdo satisfactorio para ambos. La naturaleza colaborativa de la mediación aumenta la probabilidad de que ambas partes cumplan con los acuerdos que se establezcan.

Cómo contratar un mediador

Para encontrar un buen mediador,  puedes consultar al departamento legal de tu organización o buscar especialistas en resolución de conflictos a través de Internet. Para evitar cualquier indicio de sesgo, ambas partes tienen que ponerse de acuerdo en el mediador a elegir. Los mediadores generalmente cobran por hora y las partes se reparten el coste.  Deben ser personas íntegras, amables y agradables y preparadas para llevar a cabo una misión de este tipo.

Desarrollo de un proceso de mediación

  • Planificación. Antes de empezar el proceso, el mediador ayuda a las partes a decidir dónde deben encontrarse y quienes deben estar presentes. Dependiendo del contexto, las partes podrían tener abogados, compañeros de trabajo, y / o miembros de la familia en su equipo.
  • Introducción del Mediador. Estando las dos partes reunidas, el mediador presenta a los participantes, describe el proceso y sus metas y establece las normas.
  • Observaciones preliminares. Tras la introducción del mediador, cada lado tiene la oportunidad de presentar su punto de vista, describir los puntos que ellos creen que están en juego y expresar sus sentimientos.
  • Discusión conjunta. Después de que cada parte presente sus observaciones preliminares, tanto el mediador como las partes en disputa son libres de hacer preguntas con el objetivo de llegar a una mejor comprensión de las necesidades y preocupaciones de cada parte. A  menudo en esta fase las partes tienen dificultades para escucharse la una a la otra y los mediadores actúan como traductores, repiten de nuevo lo que han escuchado y piden aclaraciones cuando sea necesario. Si las partes llegan a un callejón sin salida, los mediadores diagnostican los obstáculos con los que se enfrentan e intentarán reconducir la discusión.
  • En “Petit Comitée”. Si las emociones estuvieran demasiado a flor de piel, el mediador divide las partes en salas separadas. A menudo, pero no siempre, el mediador le dice a cada una de las partes que la información que compartan con él entonces será confidencial. Esta promesa de confidencialidad puede motivar a los contendientes a compartir información adicional sobre sus intereses y preocupaciones.
  • Negociación. Llegados a este punto, es el momento de empezar a formular ideas y propuestas que cumplan con los intereses fundamentales de cada parte, una fase bien conocida para cualquier negociador experimentado. Puede que sea el mediador quien lidere la negociación con todos los participantes en la misma habitación, o puede actuar de “diplomático itinerante”, yendo de un equipo a otro para recoger ideas, propuestas y contrapropuestas.

Cuando elabores tu propuesta de solución, pide consejo al mediador. Pues derivado de sus conversaciones con la otra parte, tiene un buen conocimiento de sus intereses que puedes utilizar cuando prepares tu propuesta.

Dependiendo de la complejidad de los temas, la mediación puede tardar pocas horas, días o semanas incluso meses en resolverse. Algunas resoluciones serán del tipo “ganar-ganar”; otras serán a duras penas aceptables para una o ambas partes, pero siempre será mejor que una batalla judicial. Si las partes llegan a un consenso, el mediador recogerá los términos en un contrato.  Si no se puede llegar a un acuerdo, el mediador hará una recapitulación hasta el punto en el que se ha mostrado el desacuerdo para ver alternativas.